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Información general

La Federación Rusa es el país más grande del mundo y en el que habita una gran diversidad de culturas, entre las que se encuentran, además de la rusa, grupos de tártaros, ucranianos, chuvash, bashkir, bielorrusos y moldavos. Sería impensable hacer aquí cualquier reseña sin que estuviera fuera de todo rigor. Con independencia de que algunas repúblicas rusas han optado por el ruso como idioma oficial en sus territorios, aun así podemos afirmar que en este gran país se hablan más de sesenta lenguas.

Como en este sitio no hablamos de política, no comentaremos ciertas circunstancias acaecidas en el siglo pasado que, por descontado, dejaron una gran huella. Creo que el haber tenido la posibilidad de haber viajado por estas tierras en otras épocas nos hubiera ayudado mucho a comprender algunas diferencias en determinados aspectos y a conocernos mejor.

Me voy a permitir una división entre lo que la ciudad puede ofrecer al turista y lo que yo, además, recomendaría al viajero.



El turista puede disfrutar de más de 200 museos, algunos de los cuales son verdaderas joyas; 2000 palacios, salas de conciertos, Iglesias y Catedrales de riquísimo valor tanto arquitectónico como histórico. No podemos olvidar las famosas noches blancas, el ver levantarse los inmensos puentes de la ciudad, sus grandiosos parques, sus paseos por los canales, una ópera en el Mariinskii, escuchar la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo en su Sala Grande, visitar la Catedral de San Isaac (una de las catedrales con culto más grandes de Europa), las tumbas de los Zares en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, una visita al Palacio de Catalina en la ciudad de Pushkin (Tsárskoe Seló), el Palacio de Pedro en Petergof, también disfrutar una cena romántica, y tantas otras cosas.

Al viajero yo también le recomendaría: un paseo andando por la Avenida Nevskii, Moika, Fontanka, un recorrido por los patios petersburgueses, un paseo por el Jardín de Verano, la plaza de San Isaac, la del Teatro, la de las Bellas Artes, y tantos otros sitios que merecen la pena. También asistir a un concierto en la Sala Pequeña de la Filarmónica o escuchar a los mejores coros de Rusia en Capella.

Una recomendación especial merecen los festivales musicales en San Petersburgo. Hay muchos en todas las épocas del año, principalmente en verano y durante el mes de diciembre: Festival Internacional de las estrellas de las Noches Blancas en el Teatro Mariinskii (mayo-julio, bajo la dirección del gran maestro Gergev), el festival de música antigua (que se viene celebrando desde el año 1998; y suele tener lugar en los meses de septiembre y octubre); Festival de la Plaza de las Bellas Artes (tanto en invierno como en verano). También una mención especial merece el Festival de los Palacios de San Petersburgo.

No se puede pensar en San Petersburgo sin tener presente la relación de esta Ciudad con la música, fuente de inspiración de los más grandes compositores. Solo por citar algunos recordamos: Chaikovskii, Rajmaninov, Glinka, Musorgskii, Rubinshtein, Grafunov, Stravinskii, y los recientemente desaparecidos Andrés Petrov y el maestro Rostropovich, a los que tuve la oportunidad de conocer personalmente y el gran placer de compartir muy gratas y enriquecedoras veladas.

Mención especial merece el museo de los Yusupov, donde se mezclan historias tenebrosas sobre la muerte de Rasputin con la esplendorosa vida de la corte en los siglos XIX y XX, además de haber sido el palacio más avanzado técnicamente de su época. Es visita obligada el Palacio de los Sheremetev, que alberga un museo único de instrumentos musicales. Una vez allí es imprescindible aprovechar para recordar la historia más reciente en la casa comunal (ahora casa museo) de Anna Ajmátova.

Por su singularidad, también cabe destacar las casas museo de Nabokov, de Nekrasov, de Pushkin, el museo de Dostoevskii, y tantos otros.

Al viajero, también le recomendaría que en Pushkin visitase el Palacio de Alejandro, residencia (todavía en reconstrucción) de Nicolás II, último zar de Rusia; un paseo por sus parques les hará revivir los veranos de la corte.

Uno de mis lugares predilectos el Palacio de Pávlovsk. No solo por la obligada visita a su muse, sino por un paseo por su parque, uno de los más grandes de Europa. Allí podrá disfrutar de un paseo por el jardín de las estatuas. El Pabellón de las Rosas les llevará a poder imaginarse los bailes de salón de la época. El Palacio de Pávlovsk es un lugar muy querido por los petersburgueses, un lugar donde suelen pasear tanto en verano como en los fríos días de invierno. Aprovecharemos para recomendarles que en su visita a San Petersburgo dejen tiempo simplemente para pasear.

En el otro extremo de la ciudad en encuentra el pueblo de Komorovo, sitio de veraneo de la inteligencia rusa. Allí podrá tomar un té en una dacha (casa de campo rusa) auténtica sin renovar; y, de paso, aprovechar para visitar el cementerio donde se encuentra la tumba de Anna Ajmátova, finalizando con una visita al museo del gran pintor Repin (1844-1930).

San Petersburgo ha tenido un crecimiento turístico muy importante en un muy corto espacio de tiempo, crecimiento que tiene que ir asimilando porque, además, está muy concentrado en los meses de verano, lo que hace que tengamos que estar mentalizados de que las colas para entrar a los museos pueden llegar a formar parte de nuestro recorrido.

Estos consejos están dirigidos principalmente a aquellos ciudadanos que opten por viajar por libre. Si bien es cierto que puede ser la forma más cara, también es la mejor para conocer la ciudad. En las otras opciones, estamos seguros de que las diferentes agencias y tour operadores especializados les podrán informar de todos los pormenores de la visita.

Así, deberemos indicarles que para ver la ciudad lo normal son entre cuatro y cinco días. Aquí viene a colación el dicho ruso que recomienda dejar algo pendiente para tener un motivo para regresar.